¡Atenta la compañía!: Fuego amigo

¡Atenta la compañía!: Fuego amigo

No es fácil acostumbrarse en este país a que el tiro de gracia acaben dándotelo los tuyos, los de casa, y que llamen a eso, además, “efectos colaterales” o “fuego amigo” (la literatura clásica lo definiría como “la sombra de Caín”; afina mejor el concepto).

Me informan de que la patronal española de la pequeña y mediana empresa (Cepyme) ha trabado un acuerdo con dos “pequeñitas” compañías (Google y Strato) para ofrecer a sus asociados páginas webs “gratuitas” con el objeto de persuadir y concienciar de la importancia de estar presentes en internet, encomiable empeño, aunque al final se trate simplemente de proporcionarles clientes servidos en bandeja de plata para que a partir del segundo año queden presos (¡y pagando!, este es el truco) en las caras servidumbres de estas multinacionales.

Resulta, sin embargo, que en esta confederación existen no pocas empresas afiliadas que proporcionarían estos mismos servicios en idénticas o mejores condiciones, empresas fundadas con esfuerzos a veces ímprobos y que resisten como pueden los abrasivos efectos de la crisis económica que nos angustia o nos lamina, pero han sido despreciadas precisamente por quien dice (y está obligado) a defenderlas. Lo aberrante es que, advertida la Cepyme de este despropósito, ha ignorado la cualificación y el derecho de sus asociados del sector y ha persistido en su inexplicable decisión, añadiendo al daño cierto con que castiga a “los suyos”, el legítimo derecho a sospechar los intereses bastardos que sin duda laten al fondo de esta operación.

Supongo que, ante esta actitud insultante, ha de caber algo más que la sublevación moral o la indignación y que la sensibilidad de las empresas asociadas les lleve a adoptar una actitud de desconectarse de estas maniobras e intereses ocultos, pues no por “pequeñas” podrán burlarse de su poder de unión y respuesta. Así ha de esperarse, siquiera sea para seguir confiando en que la razón y el trabajo de los nuestros no sucumbe ante la prepotencia de esos Goliats extranjeros que nos cuela por la puerta de atrás quien dice defendernos (pagándole además para ello).

Atenta, pues, la compañía: basta de fuego amigo.

Tomas Castro
Presidente de Aetical

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